sábado, 28 de marzo de 2009

De nuevo Luis Echeverría se sale con la suya

2 de octubre, sin culpables
Tribunal exoneró a ex presidente


De nuevo el sistema judicial de México ha demostrado su incompetencia dejando que la política y el miedo influya su decisión en exonerar al anterior president Luis Echeverría por la masacre del 1968 en Tlatelolco.


27 de Marzo de 2009

Noticias de México

MÉXICO - Un tribunal federal mexicano ratificó el jueves la exoneración al ex presidente Luis Echeverría del delito de genocidio por una matanza estudiantil en 1968.

Luis Echeverría

El Consejo de la Judicatura --el órgano que supervisa la actuación de los juzgados federales-- informó en una declaración escrita que el Quinto Tribunal en Materia Penal del Primer Circuito coincidió con el criterio de un tribunal menor, de que aunque había elementos para afirmar que se cometió genocidio el 2 de octubre de 1968, cuando estudiantes fueron masacrados en la ciudad de México, no había pruebas de que Echeverría incurrió en ese delito.

Echeverría, quien siempre ha negado cualquier responsabilidad, se desempeñaba como secretario de Gobernación (ministro del interior) en 1968 y dos años después fue elegido presidente (1970-1976).

El abogado del ex mandatario, Juan Velázquez, declaró a la prensa mexicana que la resolución implicaba el fin de la prisión domiciliaria a la que su cliente estaba sujeto desde finales del 2006.

En declaraciones al diario Reforma, divulgadas el jueves en su página de internet, Velázquez dijo que "a mí gusto es el caso penal más importante de la historia".

Sí fue genocidio

El rotativo destacó el viernes que, de acuerdo con Velásquez, la sentencia confirma que jurídicamente sí hubo un genocidio en la conocida como matanza de Tlatelolco, puesto que las acciones del gobierno de aquel entonces sí tenían el propósito de acabar con el grupo que dio origen a un inusitado movimiento social; sin embargo, no hay pruebas de la responsabilidad de Luis Echeverría.

Echeverría, de 87 años, es el único alto funcionario de la época que aún vive.

El fallo del Quinto Tribunal concluyó luego de cinco meses de análisis de la resolución que en 2007 eximió inicialmente a Echeverría de genocidio.

Con este fallo, según recordó el periódico mexicano Milenio, se da fin a la batalla legal de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado que inició en el sexenio de Vicente Fox (2000-2006).

Líderes estudiantiles de esa época han dicho que en caso de que se confirmara la exoneración acudirían a instancias internacionales.

¿Cuántos murieron?

Poco más de dos meses después de formarse un movimiento estudiantil para denunciar la represión gubernamental, un mitin realizado la tarde del 2 de octubre de 1968 culminó en tragedia cuando decenas de estudiantes y civiles murieron bajo las balas del ejército y la policía, algunos de sus miembros vestidos de civil.

Las cifras oficiales y extraoficiales de las víctimas oscilan entre 25 y 350. El magistrado que exoneró a Echeverría en 2007 dijo que en las pruebas revisadas vio reportes de entre 38 y 40 muertos.

Echeverría ya se había librado de otro proceso por genocidio.

En junio del 2005 una magistrada lo exoneró de genocidio en una acusación por otra masacre estudiantil, el 10 de junio de 1971, cuando al menos 12 alumnos fueron muertos por un grupo de choque durante la represión de una marcha pacífica.

La salud del ex mandatario se mantiene delicada desde que en febrero del 2006 sufrió un infarto cerebral.

lunes, 2 de marzo de 2009

Federico Carballo Subiaur


Confieso que me cuesta mucho trabajo hablar sobre el caso de Federico Carballo Subiaur alias "Tomás", pues de todos cuantos manejé fue el único en el que puedo asegurar que hubo una restitución de identidad. Para sus camaradas clandestinos el nombre real de "Tomás" debió ser Federico Zurita Carballo, y así fue reportado en las listas de desaparecidos. Su familia, que no lo volvió a ver desde que pasó a la clandestinidad, el 23 de septiembre de 1970, nunca supo nada sobre el trágico destino del joven, llegando a ignorar incluso su militancia guerrillera.
A finales de noviembre de 2003, en los albores de mi investigación documental sobre las FLN, encontré un reporte policiaco que describía a grandes rasgos la muerte de Federico Carballo Subiaur en un enfrentamiento con el ejército en las inmediaciones de la laguna del Ocotal, en la selva lacandona, e indicaba que había sido enterrado en un punto intermedio entre El Ocotal y El Censo, dadas las dificultades para transportar el cadáver. Busqué información al respecto en internet y no hallé absolutamente nada, salvo el correo electrónico de una persona de apellidos Carballo Subiaur, a quien de inmediato escribí, inquiriendo por su parentesco con el finado. En mi calidad de investigadora novata en estos asuntos, bien supuse que no podía ser otro más que su hermano, pero nunca imaginé que lo primero que éste escuchaba sobre Federico en treinta años es que estaba muerto. El sr. Carballo me citó en su oficina y ahí, ante nuestro mutuo nerviosismo, me percaté de la magnitud de mi hallazgo. Nadie sabía por qué Federico había abandonado a su esposa embarazada y a sus dos hijos; se sospechaba que podía haberse metido a algún movimiento armado pero no se tenía la menor certeza y se desconocía todo lo concerniente a su paradero. Salí de ahí en shock. El señor básicamente necesitaba una prueba de que el Federico que yo había encontrado era el mismo del que su familia había esperado una noticia durante décadas. Yo no tenía más evidencia que las del archivo, pero el personal del CISEN que labora en el AGN me negó una copia del expediente. Así, aprendí que sólo podía consultar informes sobre particulares a través de una carta poder, y solicité una al sr. Carballo. El expediente de "Lico" o "Pichulaca", como era conocido en el medio de activistas estudiantiles de Villahermosa, en el lejano 1968, no decía mucho, pero sí lo suficiente para darme una idea de quién había sido este joven sepultado por la ignominia de un Estado acostumbrado a violar masivamente los derechos humanos de sus ciudadanos. Líder estudiantil, socialista, activista de tiempo completo, buen orador, admirador de Carlos Madrazo y de la revolución cubana... guerrillero, cazado en la selva, como un Che Guevara cualquiera. La visión acerca del personaje me fue enriquecida por su esposa Fina y sus hijos Ernesto y Tita, a quienes con muchísimo pesar comuniqué el resultado de mis indagaciones. No había más lugar para la incertidumbre, su Federico era el mío también, pero a la pregunta "¿qué ocurrió con su cuerpo vivo/inerme?" sigue un silencio lapidario que nos flagela cuando se produce, y que fue particularmente amargo cuando murió su madre, ¡una más en la lista de las víctimas del olvido y la impunidad!
A Federico lo seguimos buscando, sin la ayuda ni el interés de nadie, pero guiados por un cariño y una admiración que el tiempo no puede borrar. Algún día alguna calle de Villahermosa llevará su nombre y algunos pocos intuirán cuánto le deben a este hombre y a su generación, la generación de la dignidad. He aquí mi pequeño y provisional homenaje.
FEDERICO CARBALLO SUBIAUR (A) AQUILES, TOMÁS
Nació en Villahermosa, Tabasco el 2 de marzo de 1947. Era hijo de Jesús Carballo Contreras, comerciante y empleado del IMSS, y de la señora Yolanda Subiaur Pérez. Estudió la preparatoria en el Instituto Juárez y cursó las carreras de veterinaria y derecho en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT). Desde su época de bachiller comenzó a participar en la política estudiantil y llegó a ser presidente de la Sociedad de Alumnos de la Escuela de Veterinaria y Zootecnia. Se convirtió en uno de los principales líderes del movimiento estudiantil, destacando como un excelente orador. Federico y sus amigos Rafael Vidal, Guadalupe León Rosado, Walter Vera, Stalin Velásquez y Máximo Evia conformaron un grupo que protagonizó diversos episodios de violencia al interior de la universidad entre 1967 y 1971, como parte de la lucha por el control de la Federación de Estudiantes Universitarios de Tabasco (FEUT). En ese contexto, Carballo conformó una Federación Independiente (FEUIT). En 1970 “Pichulaca” –como solían llamarlo sus compañeros– ingresó a las FLN y el 23 de septiembre de ese año decidió abandonar el confort hogareño sin darle ninguna explicación a su esposa, con la que había procreado tres hijos (uno de los cuales se llamaba “Ernesto” en honor al Che). En 1972 pasó a formar parte del NGEZ y, cuando inició la Operación Diamante participó en dos o tres enfrentamientos con el ejército. Fue ejecutado en las inmediaciones de la laguna del Ocotal, desconociéndose el lugar, modo y circunstancia del deceso. Su cuerpo nunca fue encontrado y su caso fue denunciado por el Comité Eureka con el nombre erróneo de Federico Zurita Carballo, por lo que nunca fue investigado.[1]

[1] Evidentemente, la CNDH no encontró información sobre el susodicho. 174-U, Caso del señor Federico Zurita Carballo, Exp. CNDH/PDS/90/CHIS/S00046.000 en: http://www.cndh.org.mx/lacndh/informes/espec/desap70s/expedientes/URBANA/fr_urbana.htm